19 de mayo de 2008

Deconstruyendo el estilo: los escotes

Desde el punto de vista de la costura es en el escote, o en la tela que recubre el busto, donde un modisto/a se la juega. La mesura en las proporciones y la adaptación a cada cuerpo sin pecar de exceso o defecto supone una labor milimétrica que puede dar al traste con todo un equilibrio de proporciones. Eso claro, en la costura a medida. En el democratizado mundo del prêt-à-porter el juego se convierte en una partida de azar donde puede que sí, puede que no el vestido, el top, quedará bien en función del pecho para el que fue pensado independientemente de la talla porque aquí como ocurre con los sujetadores lo que marca la pauta es la copa, no el perímetro.
De más a menos couture os mostramos algunos ejemplos de coordinación bien resueltos y adaptados a cada una de las necesidades. En primer lugar y obviando el estado de la primera fotografiada, lo que está claro es que el escote palabra de honor favorece si se tiene pecho. Disimula las proporciones y crea un equilibrio muy elegante porque insinúa volúmenes pero sin evidenciar. En la segunda fotografía, es el juego óptico el que remarca la pechera de un vestido de corte clásico, este tipo de ilusiones ópticas favorece con un pecho discreto, sin exceso de volúmen. La tercera foto evidencia el acento sobre esta parte del cuerpo, con un corazón justo en el centro con sujecciones radiales a un top tipo t-shirt. Los adornos como éste que sitúan el protagonismo del vestido en la parte superior central son más favorecedores para escasos volúmenes como el caso anterior, cuestión de gustos... La penúltima foto con escote halter es ideal para lograr un equilibrio y resulta excelente para lucir hombros, quedando bien a la mayoría, se trata de un escote muy favorecedor. Y por último, una apuesta por las superposiciones, la más informal de nuestras propuestas de hoy, que juega a los contrastes y volúmenes y que mejor queda cuando no se tiene mucho pecho.











3 comentarios:

Holly Golightly dijo...

Yo creo que el escote es la parte más repudiada y más alabada por los modistos. Monsieur Dior se dio cuenta de el fenómenoq ue ahora vemos, las hijas apeans llenaban los vestidos de noche de sus madres y, las estrellas de cine eran en vez de carne elevada a los altares, plástico.

La que no juagaba a ser femme fatale, escondía el busto.

Luego la historia le dio la razón, cuando las hippies renunciaron al sujetador, renunciaron al atributo femenino del pecho y la moda, se relajaba en cuanto a las formas para obviar lo evidente. Y luego llegaron los ochenta y la carnalidad inundó la esena. Eran damas de hielo con escotes sugerentes y profundos. O se vestían de hombres o tenían un cuerpo para el pecado.

Ahora el escote está sobredimensionado. Yo diría, en su justa medida y siempre favorecedor pero ante los límites del estilo y, del decoro. Cosa de la que hay que habalr. Un beso querida.

t38 dijo...

Estoy de acuerdo Holly, un escote marca la frontera entre vulgaridad y buen gusto.

Besos!

Nemerae dijo...

oLa!
Me encantó el blog, está genial, y con muy buena información =)
Hay escotes de vestidos preciosos, y otros que quedan vulgares; pero también depende de la talla de pecho de quien lo lleve...
Os/te (¿? jaja) agrego a mi lista de blogs jeje
1besooo